martes, 24 de marzo de 2009

"E.T.", mi primera película



Hasta el día en que fui al cine a ver "E.T. El extraterrestre", solo había tenido una cuantas visitas a las matiné del cine Rex de Viña del Mar para ver uno que otro film animado de Disney. Para mi la gracia del cine era ver monitos en una pantalla grande y sin que mi papá me cambiara de canal para ver las noticias.

Pero E.T. marcó en mi vida un punto sin retorno... en esos años cuando la fila daba vuelta a la manzana del cine para poder comprar el boleto, donde el maní confitado y las naranjitas bañadas en chocolate reemplazaban a las pop corn, y cuando el cojo era realmente cojo; aun recuerdo el atraso típico al inicio... y la reventa de boletos que nos obligó a mi prima y a mi a sentarnos en la escala del pasillo... a pesar de eso nada podía arruinar el momento, y si bien no tenía idea de que pasaría al abrirse las cortinas que cubrían la pantalla, tenía el presentimiento de que lo que comenzada a ver era diferente a toda realidad posible.

Por primera vez un extraterrestre frente a mis ojos... un amigo con poderes y niños volando en sus bicicletas tratando de sobrevivir a una fantasía que solo habría sido posible en un sueño. Esta vez no estaba dormido... lo estaba viendo en pantalla, y mi imaginación de niño no hacía la diferencia entre la realidad bidimensional y la que me esperaba a la salida del teatro.

No lloré como mi prima... era un niño grande (eso creía yo)... pero esperé por años al amigo extraterrestre e incluso dudé en poner un canasto a mi BMX negra. La verdad es que ese día supe que todo era posible, que la imaginación podía cumplir hasta el sueño mas loco, y que nada impresionante podría ser mejor que lo que nos podría esperar a la vuelta de la esquina. Ese día aprendí a no juzgar por las apariencias, que la amistad es un bien tan preciado como el amor y que los adultos y los niños se diferencian en que los primeros se rindieron dieron prioridad a sus miedos y frustraciones por sobre la alegría y la esperanza.

Hace poco vi la nueva versión para dvd, remasterizada y todas esas parafernalias que les hacen a las películas para venderlas nuevamente... no quede boquiabierto ni tampoco miré mi dedo índice concentrándome a ver si se prendía alguna lucesita... pero si recordé no rendirme a la monotonía atolondrada del diario vivir, y que nunca hay que dejar de soñar e imaginar como hacer para que, aunque sea sin volar en mi bicicleta, pueda salir adelante con los míos partiendo desde la base del amor y la entrega incondicional a quienes llegan a nuestras vidas sanándonos de todo tan solo tocándonos con la punta de sus dedos.

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